Turismo Temuco

Sabores de Temuco


Cuando la nalca y el digüeñe anuncian la primavera en Temuco
Por Pablina Morales

Directora Zona sur, Les Toques Blanches

Cuando llega la primavera, Temuco cambia de color, de aromas y también de sabores. Los verdes se intensifican, aparecen las flores y nuestras ferias comienzan a llenarse de productos que nos anuncian que la naturaleza ha despertado.

Y hay ingredientes que, para quienes recorremos las ferias y conocemos nuestra gastronomía, parecen decirnos: “la primavera ya llegó”. Entre ellos, la nalca y los digüeñes ocupan un lugar especial.

Su presencia en la Feria Pinto es una de esas señales que conectan nuestra ciudad con el territorio que la rodea. La nalca, con sus grandes hojas y tallos, y los digüeñes, pequeños frutos que aparecen en esta época llegan a nuestros mercados de la mano de recolectores que conocen profundamente los ciclos de la naturaleza.

Son productos que hablan de una cocina vinculada al bosque y a la tierra, pero también de conocimientos que se han transmitido de generación en generación. La nalca y los digüeñes son mucho más que ingredientes: forman parte de nuestra memoria alimentaria y de una identidad que también se construye a partir de lo que nos entrega el territorio.

Y aquí está, a mi juicio, el verdadero valor de nuestra gastronomía: no está solamente en el producto, sino en las personas que lo recolectan, lo comercializan y conservan los conocimientos necesarios para reconocerlo y llevarlo a nuestras cocinas. Detrás de cada nalca y de cada digüeñe existe una historia y una forma de entender nuestra relación con la naturaleza.

Por eso, la primavera es una de las mejores épocas para recorrer la Feria Pinto. Es tiempo de descubrir sus colores, aromas y sabores; de conversar con quienes recolectan estos productos y de sorprendernos con una despensa que muchas veces tenemos frente a nuestros ojos y que representa profundamente a Temuco y La Araucanía.

Quizás por eso, cuando volvemos a encontrar la nalca y los digüeñes en nuestra feria, no solo reconocemos productos de temporada. También reconocemos una de las señales más propias de que llegó la primavera: la posibilidad de volver a mirar lo que nos entrega el territorio y valorar los sabores que forman parte de nuestra historia.

Porque a veces la llegada de una nueva estación no se anuncia solamente en el calendario. También está en lo que aparece en nuestras ferias, en las manos de quienes lo recolectan y en los sabores que nos recuerdan de dónde somos.