Tesoro temuquense
Vasti Michel: cantar la tierra, sembrar música
Cantora, compositora y educadora, Vasti Michel ha construido durante dos décadas una obra estrechamente ligada al sur de Chile. A sus 50 años, mira el camino recorrido desde un presente de cosecha, nuevos proyectos y una permanente defensa de la creación que nace desde los territorios.
Nació en Concepción, creció en Traiguén y actualmente vive en Melipeuco. En ese recorrido también se encuentran algunas de las claves de su música: la canción de raíz y una escritura que recoge historias, paisajes y culturas del sur.
Su estilo personal minimalista con líricas profundas y sonido acústico de excelencia, le han otorgado reconocimiento en el mundo de la música popular chilena y mendocina, destacando su aporte creativo en la composición de tonadas y canciones en base a la guitarra traspuesta, siendo parte del movimiento de las nuevas cantoras y compositoras chilenas.
Su carrera profesional comenzó en 2006 y desde entonces ha recorrido escenarios de Chile, Argentina, Brasil, Uruguay y México. Tres discos —De tierras y asfaltos, Viento Verde y Pensamiento i frecuencia— dan cuenta de una trayectoria que este 2026 cumple dos décadas.
La cosecha de lo sembrado
Vasti define su presente como una “etapa de cosecha de lo sembrado”. Hoy vuelve a encontrarse con músicos y creadoras de una generación que hace veinte años comenzó a impulsar nuevas propuestas, reconociendo en su propio camino un sello construido desde el uso libre de afinaciones abiertas, la guitarra traspuesta y letras conectadas con la cultura sureña y multicultural.
Pero la cosecha también abre paso a lo nuevo. Mantiene canciones inéditas, colaboraciones y proyectos audiovisuales en carpeta, junto con el deseo de continuar llegando a escenarios donde, como señala, “la dignidad artística de una cantora que canta a su tierra sea comprendida y valorada”.
Hay retoños
Desde su experiencia observa con optimismo lo que está ocurriendo en la escena musical regional. “Hay retoños”, dice al referirse a jóvenes que buscan grabar, producir material audiovisual y profesionalizar sus propias propuestas.
Reconoce también el aporte de escuelas, espacios independientes y artistas que están generando movimiento en distintas comunas de La Araucanía. Nuevas generaciones comienzan a construir sus circuitos y a encontrarse con públicos diversos, aunque para Vasti sigue existiendo un desafío importante: hacer visible esa riqueza cultural.
En esa tarea, considera que los medios de comunicación tienen un papel relevante, pero también los espacios que se generan desde las propias comunas. No solo por la posibilidad de contar con un escenario, sino porque permiten el encuentro entre artistas, públicos y distintas generaciones creativas.
Ese intercambio, sostiene, también ayuda a mirar el propio trabajo con sentido crítico y seguir creciendo. “No hay recetas, cada uno debe forjarse camino”, afirma. Un camino que se construye compartiendo experiencias, escuchando a otros y enfrentándose a nuevos públicos.
Una música que nace desde el territorio
Viajar ha sido otra parte importante de ese aprendizaje. Conocer músicos de distintos lugares de Chile y del extranjero le ha permitido descubrir propuestas de enorme nivel que, muchas veces, se desarrollan lejos de los grandes circuitos.
Esa realidad también la lleva a hablar de autogestión. Para numerosos artistas regionales, producir, difundir y encontrar espacios donde presentar su trabajo continúa dependiendo en gran medida del esfuerzo propio y de las redes que logran construir.
En el caso de Vasti, esa búsqueda artística permanece estrechamente vinculada al lugar que habita. Sus canciones recogen paisajes, personas, historias cotidianas y distintas identidades que conviven en el sur, haciendo del territorio algo más que un escenario: una fuente desde donde observar y contar el mundo.
Sembrar arte en pueblo chico
A la composición y los escenarios se suma hoy otra dimensión que ocupa un lugar especial en su vida: la formación de niñas y niños a través de talleres de música popular. “Soy inmensamente feliz sembrando arte en pueblo chico”, afirma.
En esa frase parece reunirse buena parte de su manera de comprender el oficio. Crear y compartir no son caminos separados; transmitir lo aprendido también puede ser una forma de mantener viva la música y abrir posibilidades para quienes comienzan.
A sus 50 años y con dos décadas de trayectoria, Vasti Michel continúa componiendo, enseñando y abriendo espacio para aquello que todavía está por venir. En su obra, el sur no es solo paisaje: es memoria, identidad y una manera de mirar el mundo.
Porque para Vasti cantar también parece significar eso: recoger las voces de una tierra, convertirlas en canción y sembrarlas nuevamente para que otros puedan hacerlas crecer.